Hoguera Av. Costablanca Entreplayas Los Sueños de una Comision convertidos en Monumentos

 

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En el folklore de nuestro país, la Noche de San Juan siempre ha tenido una gran importancia. Desde los pueblos del norte hasta el sur, todos han celebrado a través del fuego, una noche cargada de magia y supersticiones. La noche del solsticio de verano, esa noche en la que el día es el más largo del año, y que en todos los lugares se festeja a través de hogueras. Tradición basada en la intención de prolongar ese día con la claridad que aporta el fuego, puesto que pasado el 24 de Junio, los días se acortan hasta el solsticio de invierno. El fuego también cumple otras funciones como la purificación de aquellos que lo contemplan y en algunos lugares, tiene significados esotéricos que hablan de brujas, pócimas y encantamientos.

Así, recorriendo pueblos innumerables y hogueras tradicionales, llegamos a Alicante. Nuestra ciudad, donde las hogueras toman una especial relevancia, lugar donde las gentes se unen para celebrar la noche de 24 de Junio quemando espectaculares monumentos creados por artistas y alimentados por el corazón de las comisiones de hogueras. Esa noche mágica llamada la Nit del Foc.

Las hogueras son monumentos cargados de arte construidos en madera, cartón piedra, corcho y pinturas que dan vida a los “ninots”, figuras emblemáticas y llenas de sátiras que critican de manera cómica y sana situaciones recientes del panorama local, nacional e incluso en ocasiones, internacional. Personajes de la televisión, políticos y demás personalidades famosas se ven cada año, reflejados en el color de las hogueras.

Cuando el 20 de Junio se acaba, los comisionados de las hogueras se afanan por terminar de decorar sus monumentos y retocar cada pequeño detalle para que al despertar el día 21 de Junio, el jurado que otorgará los premios de cada categoría vea sus monumentos radiantes, y cargados de finos y bonitos toques personales, como sólo pueden hacerlo quienes de ello se encargan en cada hoguera.

Así pasan los días, mostrando orgullosos a quien se acerca al racó, nuestros monumentos engalanados, pero los días de fiestas corren veloces, hasta alcanzarnos pronto con sus brazos la noche del 24, en la que las hogueras a las que hemos venerado, se ven de una manera distinta, mezcla de melancolía, de deseo del nuevo año, de sueños por llegar, de tantos sueños que esa noche se acaban. Vemos las hogueras inflamadas de lágrimas de fuego, hasta que se reducen a cenizas en el suelo y a latidos de emoción en el corazón de cada foguerer.